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Deporte, juego y actividad física

Calentamiento y pausa: hábitos básicos para peques

Guía práctica para incorporar calentamientos dinámicos y pausas de enfriamiento en niñas y niños de 3 a 12 años, previniendo lesiones y fomentando hábitos saludables.

Autoría
Equipo Editorial Papás a Bordo
Revisión editorial
Equipo Editorial Papás a Bordo
Lectura
5 minutos
Etapa y edad
3 a 5 años · 6 a 8 años · 9 a 12 años
Publicado: March 10, 2026Última revisión: September 17, 2026Próxima revisión programada: March 16, 2027
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Ilustración sobre calentamiento y pausa: hábitos básicos para peques

En pocas palabras

  • El calentamiento infantil debe basarse en el juego y la movilidad dinámica.
  • La vuelta a la calma evita mareos y regula la sobreestimulación física y emocional.
  • Nunca se debe forzar el estiramiento con rebotes bruscos.
  • Adaptar la rutina de 3 a 12 años protege músculos y articulaciones en crecimiento.

La importancia de preparar y enfriar el cuerpo infantil

En México, ver a niñas y niños correr en el parque, andar en bicicleta o integrarse a sus primeras clases de fútbol o natación es parte de la vida cotidiana. Sin embargo, con frecuencia pasamos por alto dos momentos fundamentales de cualquier sesión de movimiento: la preparación previa y la vuelta a la calma.

Solemos asociar el calentamiento y el estiramiento con atletas de alto rendimiento o adultos en el gimnasio, pero enseñar estos hábitos desde la infancia no solo reduce la incidencia de molestias musculares; también ayuda a que las infancias desarrollen propiocepción (conciencia de su propio cuerpo), aprendan a regular su energía y adopten una relación sana y duradera con la actividad física.

El secreto no está en imponer rutinas rígidas o aburridas, sino en adaptar cada etapa del ejercicio a la edad madurativa de cada peque, utilizando el juego como herramienta principal.

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Etapa de 3 a 5 años: El juego simbólico como motor

En la etapa preescolar, las articulaciones, tendones y músculos aún se encuentran en pleno desarrollo. Pedirle a un niño de 4 años que haga series de saltos o estiramientos estáticos de brazos carece de sentido pedagógico y fisiológico. A esta edad, el calentamiento debe ser dinámico, breve y completamente lúdico.

Cómo calentar (3 a 5 años)

  • Imitación de animales: Caminar como osos (cuatro puntos de apoyo), saltar como ranas o estirarse hacia el cielo como jirafas eleva gradualmente la frecuencia cardíaca y moviliza las articulaciones principales sin que lo sientan como una tarea.
  • El semáforo: Un juego sencillo en el que corren despacio en verde, caminan en amarillo y congelan su cuerpo en rojo ayuda a despertar la coordinación neuromuscular.
  • Duración: De 3 a 5 minutos son suficientes antes de un juego más intenso.

La pausa y vuelta a la calma (3 a 5 años)

Después de correr intensamente, detenerse de golpe puede generar mareos leves o rabietas por sobreestimulación sensorial.

  • La técnica del globo: Invítales a inflar una gran burbuja imaginaria respirando hondo por la nariz y soltando el aire lentamente por la boca mientras abren y cierran los brazos.
  • Postura de descanso: Acostarse boca arriba en el pasto o alfombra viendo las nubes o el techo mientras colocan un peluche sobre su abdomen para ver cómo sube y baja con su respiración.

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Etapa de 6 a 8 años: Estructura básica y coordinación

Al ingresar a la primaria, muchas y muchos peques comienzan con deportes organizados (básquetbol, taekwondo, gimnasia, danza). Su capacidad de atención es mayor y comprenden la relación de causa y efecto: entienden que calentar sirve para "no lastimarse" y tener más energía.

Cómo calentar (6 a 8 años)

En esta etapa se recomienda una transición del movimiento articular al desplazamiento dinámico durante 5 a 8 minutos:

  • Movilidad articular suave: Círculos con los tobillos, flexión y extensión de rodillas, círculos con la cadera ("como un hula-hula") y balanceo suave de brazos.
  • Desplazamientos variados: Trote suave con cambios de dirección, pasos laterales (paso gallo-gallina o desplazamientos de cangrejo) y saltos suaves en dos pies.
  • Activación cardiovascular progresiva: Juegos de persecución suave como "las traes congeladas" a ritmo moderado.

La pausa y vuelta a la calma (6 a 8 años)

  • Hidratación consciente: Es el momento de sentarse, tomar agua natural a pequeños sorbos y normalizar la respiración.
  • Estiramientos dinámicos asistidos: Estirar piernas sentados en el suelo (la posición de la mariposa, juntando plantas de los pies) y estirar brazos al frente entrelazando dedos, manteniendo cada postura 10 a 15 segundos sin rebotes.

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Etapa de 9 a 12 años: Prevención de lesiones y autonomía

En la preadolescencia ocurren cambios físicos significativos: estirones de crecimiento, cambios en el centro de gravedad y mayor intensidad competitiva en entrenamientos escolares o de club. Es aquí donde el calentamiento formal cobra un papel preventivo crucial frente a molestias frecuentes del crecimiento (como la enfermedad de Osgood-Schlatter o sobrecargas en el talón de Aquiles).

Cómo calentar (9 a 12 años)

La rutina debe durar entre 8 y 12 minutos y contemplar tres fases claras:

  1. Activación cardiovascular general: Trote suave, saltos de tijera (*jumping jacks*) o cuerda ligera.
  2. Movilidad articular activa: Zancadas suaves (desplantes) caminando, giros de torso controlados y balanceo de piernas adelante y atrás con apoyo en la pared.
  3. Activación específica: Si van a jugar fútbol, toques suaves de balón; si van a nadar, rotaciones de hombros y patada suave en el borde de la alberca.

La pausa y vuelta a la calma (9 a 12 años)

El enfriamiento posterior no debe omitirse, incluso si tienen prisa por volver a casa:

  • Disminución progresiva del ritmo: Caminata lenta de 2 a 3 minutos para permitir que la frecuencia cardíaca regrese a niveles basales.
  • Estiramientos estáticos suaves: Cuádriceps (apoyándose de un compañero o pared), isquiotibiales (tocando puntas de pies con rodillas ligeramente flexionadas) y pantorrillas. Cada postura debe sostenerse entre 20 y 30 segundos, sin forzar el rango de movimiento hasta el dolor.

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Recomendaciones generales para familias

  • Pongan el ejemplo: Si sales a correr o hacer ejercicio con tus hijos, haz el calentamiento y la pausa junto con ellos. Las infancias aprenden por imitación.
  • Evita el estiramiento balístico (con rebote): Rebotes bruscos en músculos fríos pueden provocar microdesgarros o contracturas. El movimiento previo debe ser fluido y progresivo.
  • La hidratación forma parte del hábito: Beber agua antes, durante y después del ejercicio ayuda a prevenir calambres y fatiga térmica, especialmente en climas calurosos de nuestro país.
  • Respeta los días de descanso: El descanso muscular y el sueño reparador (entre 9 y 11 horas diarias según la edad) son tan formativos como la propia sesión de entrenamiento.

Puntos importantes

  • De 3 a 5 años, la movilidad se trabaja mediante la imitación lúdica de animales y respiraciones guiadas.
  • Entre los 6 y 8 años se integran desplazamientos multidireccionales y estiramientos suaves sin rebote.
  • De 9 a 12 años es indispensable un calentamiento formal de 8 a 12 minutos para prevenir lesiones comunes del estirón de crecimiento.
  • La hidratación constante y el enfriamiento gradual son esenciales para estabilizar la frecuencia cardíaca.

¿Cuándo consultar a un especialista?

Consulta con un pediatra, ortopedista infantil o fisioterapeuta si tu hija o hijo presenta dolor persistente en articulaciones (rodillas, talones, cadera), hinchazón, chasquidos dolorosos, cojera después de la actividad física o si se queja recurrentemente de dolor que interrumpe su sueño nocturno.

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Fuentes consultadas

Nota editorial

Nuestros artículos están validados por nuestros expertos, pero no deben ser tomados como una verdad absoluta. Recuerda siempre consultar a un especialista antes de tomar cualquier decisión en relación a la crianza y desarrollo de tus peques.

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